Diálogo: «Entre el cuerpo de trabajo y el cuerpo como trabajo»
Las siguientes páginas recogen una conversación entre la artista multidisciplinar Yapci Ramos y la periodista cultural Nora Navarro para la revista Atlántica, que gravita sobre las obras que Ramos ha realizado entre 2018 y 2024 alrededor de cuestiones como la identidad, el territorio y la sexualidad.


NN: El calendario artístico de este 2024 comenzó con la inauguración del proyecto instalativo Parto en el Arts Santa Mònica, concebido como una experiencia inmersiva que entrevera el deseo, el alumbramiento y el renacimiento. ¿Cómo se gesta esta pieza y en qué medida es también símbolo de tu forma de entender la práctica artística como germen-creación-expulsión-cruzar «a otro lado»?
YR: Esta pieza es el cierre de una etapa y el inicio de otra, que comenzó sobre los treinta y seis años y finalizó a mis cuarenta y seis; un periodo atravesado por el deseo sexual, el deseo de ser madre y el deseo de ser libre, que se manifiesta en distintas intensidades según el momento, y que culmina dejando atrás la carga del ideario social sobre la maternidad transformándola en una creación artística, donde me desembarazo del peso que me acompañó durante todos estos años y que ocupó mucho espacio y energía de mi vida. Además, simbólicamente, cumplo el deseo de procrear como mujer fértil, ya que parí a 14.206 personas que atravesaron esta pieza en el Santa Mònica de Barcelona, de manera que, a través del poder transformador del arte, transito ese proceso y abro nuevos horizontes.
NN: Para mí, Parto conecta inevitablemente con Red-Hot, videoinstalación que vivió su puesta de largo en la Galería Catinca Tabacaru de Nueva York en 2018, donde escribes tus miedos y preguntas con la tinta de tu sangre menstrual en la pared de mármol de la ducha. ¿Lo percibes así? ¿En qué sentidos dirías que se interconectan ambas piezas?
YR: Ahora con la distancia veo claro el vínculo y entiendo el sentido de la pieza Red-Hot, que reúne todas esas preguntas que me planteaba antes de mis cuarenta, y a las que, años después, da respuesta Parto. Me parece una maravilla cómo todo se interconecta y responde a esas etapas de transición, porque pone de manifiesto que hay algo más grande que solo con el tiempo adquiere todo su sentido. Diría que bajar a la realidad es lo que ha ocurrido en Parto porque, ante ese imaginario que me había construido en Red-Hot, influenciada por un sistema patriarcal donde la maternidad es un fin al que toda mujer está destinada (y un sentir biológico muy grande en mi caso), transforma finalmente ese ruido interno en una obra de arte para dar vida a un deseo.

Fotografía: Kris Graves



Luego, las dos son piezas no solo conectadas conceptual y discursivamente, sino con una clara línea estética que surge sin premeditación. En mi obra hay una tensión entre el cuerpo de trabajo y el cuerpo como trabajo. Y ambos proyectos funcionan como un calendario que marca el paso del tiempo y la fertilidad, visual y visceralmente: Red-Hot presenta mi propio cuerpo con su potencial biológico y lo reenvasa como un objeto de videoarte, mientras que en Parto negocio mi posición en la sociedad como mujer de cierta edad, aceptando mis propias capacidades reproductivas.
NN: Precisamente, en Red-Hot juega un papel destacado la repetición de la acción, como metáfora de la ceremonia del ritual que remite a nuestras ancestras aborígenes, ¿cómo permean las referencias y realidades del pasado prehispánico canario en tu obra?
YR: Creo en un legado transgeneracional inconsciente que está en nuestro ADN y sale de forma intuitiva. Cuando estoy en el proceso de desarrollo de la obra no lo planteo deliberadamente, sino que es algo que aparece, donde se manifiestan los vínculos entre nuestro pasado ancestral y el momento presente. En la cultura aborigen de las islas Canarias, según la tradición oral, las mujeres al término de la menstruación debían realizar baños purificadores en el mar porque existía la creencia de que el agua salada limpiaba de las impurezas sexuales y poseía un poder fertilizante. En Red-Hot, yo me purifico cada mes como metáfora de la construcción y destrucción de todos esos cuestionamientos. Luego, el ritual se manifiesta a través de la repetición en el tiempo, los cambios de la luz, el color de la piel, de las uñas… Soy yo, pero podría ser cualquiera. También el sonido de la pieza es muy importante para mí, porque me parece más desgarrador limpiar la palabra que construirla. En cualquier caso, la sangre no es el centro del proyecto, elegí esta materia por el poder de escribir con algo que sale de mi entraña para expresar esta angustia y encontré la fuerza de la palabra escrita con mi sangre menstrual.


NN: En ambas piezas, al igual que en el grueso de tu universo artístico, pones el cuerpo como canal de expresión y espacio discursivo, ¿por qué tomas esta decisión desde el punto de vista creativo?
YR: Es el lugar más honesto desde el que siento que tengo una voz conectada con mi ser como territorio, como espacio que habito y desde el que me relaciono. Cuando intento hablar desde otra posición hay «algo» que dejo en el camino, así que me encuentro más enraizada desde el cuerpo como canal, conectándome con lo que soy.
NN: ¿Dirías que el acto de poner el cuerpo es también un acto político?
YR: Sin duda, porque me posiciono desde mi cuerpo como lugar de poder donde yo decido, desde el que puedo reivindicar como laboratorio de exploración y, sobre todo, de libertad.

Fotografía: Benjamín E. Delgado

Fotografía: Carsten W. Lauritsen
NN: Todos estos aspectos que hemos comentado como rasgos fundamentales de tu obra confluyen en Monumenta. Nueve encarnaciones guanches, conjunto escultórico que cuestiona la falta de representaciones escultóricas igualitarias y diversas en el espacio público. ¿Crees en el poder transformador del arte que subyace a muchas de tus obras?
YR: El arte tiene un enorme poder transformador y lo constato a través de Monumenta, por ejemplo, que cuestiona la falta de representación de las mujeres aborígenes, como dices, y que es un proyecto que genera mucho interés y debate, tanto entre el público general, en los museos, como con el alumnado en los colegios. En líneas generales, Monumenta es un trabajo de reparación para exponer aquellas voces que no han estado incluidas en los procesos artísticos ni en la propia historia de la imagen. Como artista siento una responsabilidad a la hora de usar mis herramientas para corregir ese vacío o, al menos, crear conciencia. Pero también en el caso de Parto, muchas personas me han agradecido el dar visibilidad a esta realidad que atraviesa a tantas mujeres de mi generación. Esta instalación inmersiva donde el espectador vuelve a transitar el canal del parto para renacer y mirarse al espejo es una experiencia de doble dirección que confronta los cuestionamientos internos en relación a la maternidad. O con el proyecto Lloro, que desarrollé durante mi residencia artística en The Watermill Center en Nueva York donde, mediante una convocatoria abierta, invité a participar para explorar el llanto como catarsis y transformación. Un acto de liberación es capturado, y se recrea esa experiencia para que lo haga luego el espectador.

Fotografía: Maria Baranova-Suzuk

Fotografía: Yapci Ramos
NN: ¿Por qué dirías que Monumenta, fruto de una exhaustiva investigación histórica y antropológica durante dos años, cala de una manera tan especial entre públicos muy diversos?
YR: En mayo de este año estrenamos el documental del proceso creativo de Monumenta en El Museo Canario, que incluye todas sus fases de investigación con científicos, arqueólogos y artesanos, así como la complejidad de la técnica y su discurso universal apoyado por expertos. La intersección de todo esto es lo que pienso que ha calado en públicos muy diversos. Mientras investigaba para el proyecto realicé un taller con estudiantes, en el que trazamos un mapeado de la isla de Tenerife para poner de relieve la invisibilidad de la mujer aborigen. Pero aunque se centra en Tenerife, Monumenta habla de una realidad que se vive en todas las islas y en el resto del mundo, así que el discurso trasciende en ese sentido porque trabaja sobre unas raíces que tienen que ver con una colectividad y con las lagunas en la información sobre nuestro pasado. Por eso fui muy cauta y exhaustiva durante la investigación, donde escuché y trabajé desde distintas perspectivas y disciplinas. Creo que ha calado en diversos públicos por esto. Además, Monumenta es una propuesta que también reivindica la visibilización de otras identidades subalternas, aunque primero teníamos que empezar por la otra mitad de la sociedad.
NN: En línea con el legado aborigen canario, piezas como Guayec (2021) o Freedom I (2019) evocan el lenguaje del silbido isleño, ¿cómo fraguas la idea de incorporar esta forma de comunicación?
YR: Yo aprendí a emitir el silbido con potencia durante mi adolescencia. Siempre me sentí conectada con el silbo y ahora estoy aprendiendo a comunicarme con el lenguaje hablado porque, más allá de la técnica, tengo una necesidad fuerte de canalizarlo como artista. La pieza Freedom I (2019) consiste en una conversación silbada (por mí) entre dos piedras volcánicas guiadas por su poderosa energía, imaginando un diálogo alternativo a las memorias históricas, conectándonos con narraciones ocurridas en tierras precoloniales. Ahora estoy trabajando en Freedom II y aprendiendo el silbo gomero. El silbo es un lenguaje ancestral que atraviesa montañas y valles para liberarnos de las prisiones que nos imponemos a nosotros mismos. A nivel simbólico es una práctica cultural que se puede identificar con la lucha por la igualdad, pues ha evolucionado para ser cada vez más inclusivo y representativo de todas las voces y experiencias, independientemente del género o la procedencia. Freedom II ha sido seleccionado para formar parte de la Bienal MAV (Mujeres en las Artes Visuales) 2024, que se celebró en junio en el Museo Thyssen de Madrid, y formará parte de la obra que presento en el Instituto Cervantes de Nueva York el 3 de octubre de 2024.

Vista de la instalación en el FLUX Festival de vídeo de autor, Barcelona, 2021. Fotografía: Adolf Alcañiz

Vista de la instalación en el FLUX Festival de vídeo de autor, Barcelona, 2021. Fotografía: Adolf Alcañiz
En cambio, en Guayec, el cuerpo se convierte en lugar de enunciación desde el que grito todo aquello que anhelo mientras me deshago de todo aquello que purgo. En esta obra me sumerjo en mi identidad para beber de un pasado ancestral que arrastro conmigo a la vez que me enfrento a las complejidades de nuestra sociedad contemporánea.
Guayec o wa-yeg es el término con que el dialecto guanche de Tenerife designa el acto de «ser» una misma. Wa es un pronombre relativo panberber = «este» y yeg es la 1ª persona del singular del verbo eg = «ser»: esta soy yo, una frase que, sin ser pronunciada, se lee en cada movimiento. En Guayec dialogan todos los fragmentos que configuran la identidad y buscan su lugar de retorno, como un ciclo eterno que genera energía y poder, velado por esa bruma tan canaria que llena el ambiente.
NN: El tríptico Show Me, Know Us y Welcome Her, recorre desde tu legado generacional a tu condición de artista en continuo movimiento. ¿Qué lugar ocupa la noción del viaje, el movimiento o la multiculturalidad en tu obra?
YR: El viaje es movimiento interno y externo, como un motor de búsqueda de mí en los otros y viceversa, pero también lo vivo como una exploración en el territorio que visito. He realizado procesos de inmersió n y convivencia, desde una actitud siempre empá tica, con colectivos de mujeres en riesgo de exclusió n o explorando su situació n en otros contextos culturales, tales como sus experiencias y trabajos en algunos paí ses africanos y del Caribe, con los que comparto raíces.
En Welcome Her, por ejemplo, se refleja el fuerte vínculo que mantengo con el continente africano. Pero en términos generales, el viaje forma parte de mis procesos de trabajo en el sentido de que siempre conllevan una implicación personal en contextos y realidades diversas. Mi proceso siempre es un viaje en sí, que implica autoconocimiento y reconexión con la identidad, el cuerpo, el territorio, el espacio y la naturaleza en toda su complejidad y tránsito continuo, así como en relación con los otros.

Fotografía: Carsten W. Lauritsen
NN: ¿Qué papel juega lo femenino o tu identidad como feminista en tu obra? ¿Dirías que esta idea está representada a través del color rojo en piezas como Parto, Monumenta o Red-Hot?
YR: Yo me ubico en el mundo desde el cuerpo que habito, que es el de una mujer, y el rojo es un color intenso y simbólico que conecta con mis intereses. Lo relaciono con la fuerza y con lo visceral.
NN: Como mujer artista multimedia y transdisciplinar, ¿cuáles son los retos o escollos principales a los que te enfrentas al desarrollar un proyecto creativo?
YR: Creo que el mayor desafío es sacar a la luz aquello que está oculto, darle forma a los instintos más salvajes, a los tabús sociales, a los silencios o silenciamientos. Luego, en el proceso, el reto siempre es conectar profundamente con mi ser y ser honesta con mis propuestas, que siempre conllevan un grado de autoexposición, aunque yo creo que esa fragilidad es una fortaleza. Para mí, lo primero es el mensaje que quiero transmitir, entender el espacio que tengo para desarrollar la obra y dialogar con él y con el espectador. Y el medio es la consecuencia de las dos primeras para poder lanzar con precisión ese mensaje.

NN: Por último, este diálogo retrospectivo que sostenemos me recuerda al eco de tu pieza Back & Forth (2018), donde un grupo de amigos de Barcelona realizan un balance de sus sueños, expectativas y proyectos glosados en el transcurso de una década. Dado que esta pieza trata sobre mirarse a una misma en relación a los otros, ¿cuál es tu balance global, como artista, en el presente?
YR: Me encantaría abordar este proyecto nuevamente dentro de cuatro años, cuando se cumplan diez años de la inauguración de esta pieza y entre veinte y veintidós años desde las primeras imágenes que contiene. Me parece increíble. Por mi parte, si ahora echo la mirada atrás y veo el camino recorrido puedo decir que ha sido lento, que a veces fue difícil comprender hacia dónde me dirigía, pero hoy siento que mi discurso está atravesado por un mensaje claro y contundente, que responde a cada uno de los pasos que di en mis proyectos anteriores y que tienen que ver con mi intuición y pulsión como artista. Leer y buscar esas conexiones con una misma es un proceso de aprendizaje que dura toda la carrera creativa. El arte nace del arte y es una conversación colectiva, donde sigo creando desde mi propio punto de referencia.

Yapci Ramos – Biografía
Yapci Ramos (Tenerife, 1977). Artista que vive y trabaja entre Canarias, Barcelona y Nueva York. Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Europea de Madrid (UEM), formada en fotografía en el Central Saint Martins College of Arts and Design de Londres (CSM) y máster en Documental de Creación en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (UPF). La obra de Ramos ha sido expuesta en bienales internacionales en el Caribe, América Latina y África: 8ème Rencontres Africaines de la Photographie en Bamako, 2.ª Trienal de Luanda, 1.er Encuentro Bienal de Arte Caribeño Contemporáneo en Aruba, 7.ª Bienal de Santo Tomé y Príncipe, 5.ª Bienal de Honduras en Tegucigalpa, IX Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano (BAVIC) de Guatemala o Biennale for Visual and Sonic Media de Düsseldorf. En 2024 es artista invitada en la Bienal de La Habana y seleccionada para formar parte de la V Bienal MAV.
Entre sus residencias artísticas destacan The Watermill Center, Nueva York; The Fountainhead Residency, Miami; Art Omi, Nueva York; The Kaimera Lab, Belloy-Saint- Léonard; artista elegida en 2024 para Residency Unlimited, Brooklyn, Nueva York. Algunos de los espacios remarcables en los que ha expuesto son Arts Santa Mònica, Barcelona; Catinca Tabacaru Gallery, Nueva York; The Delaware Contemporary, Delaware; TEA Tenerife Espacio de las Artes, Santa Cruz de Tenerife; Centro Atlántico de Arte Moderno-CAAM, Las Palmas de Gran Canaria; Mario Mauroner Gallery, Viena; EAC Espacio de Arte Contemporáneo, Montevideo; Casa África, Las Palmas de Gran Canaria; CCET Centro Cultural de España, Tegucigalpa; Musée d’Histoire de la Médecine, París; y Solyanka Gallery, Moscú. Se han publicado reseñas de su trabajo en Observer, El País, Forbes, Paper Magazine, Wall Street International Magazine, Cools o La Vanguardia, entre otros.
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Nora Navarro – Biografía
Nora Navarro (Las Palmas de Gran Canaria, 1989) es periodista y comunicadora cultural. Doble licenciatura en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, máster en Gestión Cultural por la Universitat Oberta de Catalunya y posgrado en Literatura Comparada y Literatura Digital por la Universitat de Barcelona. Actualmente es jefa de la sección «Gente & Culturas» del periódico La Provincia / Diario de Las Palmas, de Editorial Prensa Ibérica, y colabora con su suplemento Cultura. Desde 2019 es coordinadora del ciclo Más que musas en la Casa-Museo León y Castillo para la visibilización de las mujeres en el ámbito cultural en Canarias y es colaboradora asidua en diversos medios vinculados a la cultura y el arte como Atlántica. Revista de Arte y Pensamiento del Centro Atlántico de Arte Moderno-CAAM, la revista ArtNexus (líder en el arte contemporáneo en Latinoamérica), el suplemento Papel Literario (del diario El Nacional de Venezuela), el portal web Mujeres Canarias de Alegando! Magazine o el proyecto artístico Mujeres Mirando a Mujeres. También ha participado como autora invitada en los ciclos Leer la colección y Conversaciones desde mi estudio del CAAM, así como ponente y presentadora en encuentros en distintos centros culturales de Canarias.
