Inmanencia

José Antonio Vega Macotela

José Antonio Vega Macotela nace en la ciudad de Mexico y cursa sus estudios en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Ciudad de Mexico y en la Rijksakademie Van Beldende Kunsten en Amsterdam. Su práctica se centra en la investigación de las posibilidades de representación del trabajo, el tiempo y la energía en contextos sociales específicos. Ha expuesto su trabajo en diferentes eventos internacionales como Manifesta 9 (Genk, Limburg, Bélgica), New Museum Triennial (Nueva York), la 29 Sao Paulo Biennial, Prospect 3 (Nueva Orleans), y también en instituciones como MACBA (Barcelona) o Witte de Witt (Rotterdam).

José Antonio Vega Silva

José Antonio Vega Silva nació en Apaseo, El Alto Guanajuato, México. Realizó sus estudios de licenciatura, maestría y doctorado en Educación en el Instituto Politécnico Nacional. Como activista social, ha trabajado con personas para desarrollar acciones sobre modos nuevos de vivir y convivir. Como poeta, ha escrito libros de poesía, cuentos y fabulas; de los cuales, se han publicado tres y están pendientes quince más para su publicación. Actualmente desarrolla proyectos en los que inciden la ciencia, el arte y la filosofía.

Un proyecto para Atlántica de José Antonio Vega Macotela. Texto de José Antonio Vega Silva.

Las herramientas son confeccionadas como una extensión de nuestro cuerpo; al usarlas, aumentamos nuestra capacidad para realizar obras, en las que nos es dable transformar a la naturaleza para nuestro beneficio. Ellas poseen lo que podríamos denominar una “potencia de uso” que varía con el tiempo, lo que les concede, por tanto, una duración determinada. Cuando son nuevas, su potencia es máxima, y se vuelve mínima con el uso, lo que las convierte eventualmente, en objetos inservibles. A mayor tiempo, mayor uso y menor potencia.

La hoz y el campesino se conjugan armoniosamente para segar una brazada de trigo; el herrero y el martillo se amalgaman al forjar una herradura en el yunque; el mecánico y la llave, al apretar un tornillo, se conforman en uno, y lo mismo sucede con el martillo y el cincel al golpear una piedra para labrarla. Todas ellas aumentan la potencia de la mano-herramienta como un todo y creemos a Spinoza cuando señala que el aumento de potencia genera alegría.

Las herramientas se conforman como un conjunto de relaciones complejas: de movimiento y reposo entre las partículas de los metales que las constituyen, metales creados en el núcleo de las estrellas a partir de casi nada, que han estado en el interior de la Tierra, como embriones, hasta que se les extrae mediante la cesárea de la metalurgia.

En el trabajo, están sujetas a fricciones, cortaduras y carcomas de todo tipo, lo que las obliga a reducir su fortaleza al perder partículas constituyentes, y disminuir así la posibilidad de efectuar relaciones con los objetos que afectan, y que las esculpen.

Las minadas herramientas se transforman con el transcurso del tiempo en esculturas; es decir, adquieren lo que podríamos denominar una “potencia poética” que llega a su plenitud y permanencia cuando ha disminuido de forma total la potencia de uso.

Spinoza nos conmina a considerar que todas las cosas poseen un alma y que, cuerpo y alma son estrictamente lo mismo visto desde dos atributos diferentes del Ser: la extensión y el pensamiento. El alma de las herramientas está conformada por todas las tensiones internas que buscan mantenerlas en su ser, y se transforma cuando el uso modifica sus relaciones internas.

Los cuerpos de las herramientas guardan, a su manera, las imágenes de las manos que las usaron y de los objetos que les afectaron y modificaron sus relaciones constituyentes debido a las partículas perdidas. La “potencia poética” consiste en esa reintegración de las partículas al Ser del cual provienen. Su alma cambia también al carecer de la totalidad de sus partículas, sus tensiones internas se transforman provocando una variación en los sonidos que yacen en la estructura del metal.

Atlántica

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