Caterina Grimaldi

Pefura y el plural: If You Can’t SwimMonsuperkilomètre, San Vittore y los otros

UY077 (Maurice Pefura, Nicolas Dahan), Monsuperkilomètre, Dakar 2018
UY077 (Maurice Pefura, Nicolas Dahan), Monsuperkilomètre, Dakar 2018

El 5 de mayo de 2018, las personas que asistieron a la inauguración de Monsuperkilomètre, en rúe de la Gueule Tapée (Dakar), no entendían bien qué se esperaba de ellas. Se les notaba en la mirada. ¿Qué había que ver allí? ¿En qué consistía aquella muestra, aquel evento, aquella cita?

Es posible trazar un recorrido que enuncia la démarche artistique de Maurice Pefura a partir de ese desconcierto.

Maurice Pefura vive inmerso en su arte de forma absoluta. Puede pasarse horas tomando fotografías, realizando anotaciones y bocetos, y días o semanas pintando sin descanso, en ayunas, para después comerse un pollo entero, o una manzana, echarse una siesta y volver a empezar. El trabajo incesante es una especie de meditación, de control sobre la existencia, e incluso de reivindicación de autonomía frente a los ritmos impuestos.

Nacido y criado a caballo entre París y la región Occidental del Camerún, su enfoque de la vida se mueve entre los extremos de ambas culturas en lugar de situarse en una síntesis en algún punto intermedio entre ellas.

Los temas que atraviesan su investigación artística tienen que ver con la relación entre el cuerpo, el espacio físico y el espacio interior. Dentro y fuera; lleno y vacío; libertad y vínculos.

Empecemos por los formatos. La obra de Pefura desde este punto de vista no parece conocer límite inferior ni superior, ya que en ella podemos encontrar desde pinturas del tamaño de un pósit hasta instalaciones monumentales.

Cada creación, por grande o pequeña que sea, representa el fragmento de un recorrido creativo en desarrollo; un elemento que forma parte de un conjunto único, coherente, entero y, a su vez, inacabado.

En cuanto a los medios, quizá los más reconocibles sean las fachadas de grandes edificios urbanos. Aquí se refleja la fragilidad de la existencia, la naturaleza repetitiva de los gestos y los cánones (más o menos perceptibles) que rigen nuestras vidas y que, si bien contribuyen a proteger nuestro cuerpo, también lo limitan hasta convertirlo en un organismo que se aleja irremediablemente de los objetivos originales de su concepción: acoger, dar refugio, permitir florecer. Estas fachadas dejan de lado el realismo para mostrar una alternancia entre lo repleto y lo vacío, lo blanco y lo negro, los cierres y las aperturas. Parejas de opuestos que, en conjunto, exponen el misterio de la libertad desde un punto de vista radical. ¿Cómo hemos llegado a crear una urbanización que, quizá muy a su pesar, describe de manera tan precisa las prisiones que la humanidad construye para sí?

Otras de sus obras tratan sobre la naturaleza. Espacios abiertos y vacíos, paisajes intactos en los que se vislumbran los elementos primarios, tratos sutiles, líneas que comienzan a fragmentar el espacio, a seccionarlo, a herirlo y a estampar un sello que marca el comienzo del tiempo y cualquier otra medición.
Sin embargo, manipular el paisaje y sus fracciones responde a la necesidad de incidir sobre la realidad, doblegarla y expresar la visión propia.


Monsuperkilomètre es un símbolo: una línea azul trazada sobe la ciudad que atraviesa sus entrañas y recorre un mercado espontáneo situado en un punto periférico altamente frecuentado y con una densidad de población elevada. A escala urbana, esta línea simboliza el gesto que da comienzo a la escritura, el diseño y la medida.

Trazar una linea representa la intención de expresar un significado, la existencia de algo que se desea decir o comunicar.

Sin embargo, en el espacio de libertad que proporciona dicho gesto, Pefura y Dahan (Atelier UY077) invitan a que otras personas se expresen, muestren y presenten aquello que desean o que poseen, incluso de forma imprevista y sin limitaciones.

Así, Monsuperkilomètre se convierte en el espejo en el que la realidad (esa calle periférica y problemática de la ciudad en la que nos encontramos) encuentra un espacio para representarse.

Por tanto, se trata de una obra extremadamente conceptual —relacionada con la esencia de la escritura, la libertad y la expresión de los sentidos— que permite la agregación, tanto en su interior como alrededor de ella, de obras, presencias, organismos y objetos de diferentes tipos: esculturas naifs, obras artesanales, fotografías, vendedores de neumáticos, puestos de juguetes, teléfonos y ropa de segunda mano, fundaciones, cantantes, un cine y mucho más. No existe ‹‹interior››, no existe ‹‹alrededor››, en este caso obra de arte y realidad van de la mano.

La realidad del mundo es coral. Al trazar la línea kilométrica, dicha coralidad encuentra la forma de ser escrita y leída. De la mirada ligera y divertida de los espectadores se puede identificar el momento exacto en el que lo entienden. En determinados aspectos, Monsuperkilomètre es un medio inédito, e incluso podríamos decir que periférico, de concebir el arte y llevar el objeto artístico más allá de los confines habituales.

En este proyecto, el artista baja del pedestal en el que la fragilidad humana o el mercado lo querrían situar para mezclarse con el resto de personas y disfrutar juntos del espectáculo que ofrece esta muestra representativa del mundo en el que vivimos.


2013, Milán, cinco años antes.
If You Can’t Swim, la primera instalación de dimensiones monumentales de Pefura, representa las fachadas de dos palacios periféricos. Está compuesta por cerca de 450 trozos de papel de 60×50 cm pintados con las técnicas que el artista emplea habitualmente en sus cuadros: acrílico, alquitrán, pliage y collage en papel.

Se trata de una obra evolutiva y adaptativa. La disposición presentada en Frigoriferi Milanesi se compone de dos bloques de 3,5 metros de altura y 45 metros de longitud en total (22,5 metros cada uno), lo cual suma un total de cerca de 150 m2 de pintura.

Entonces, ¿qué es If You Can’t Swim? Es una pieza monumental, sí, pero está elaborada en papel. Ocupa una superficie inmensa, pero se puede descomponer, plegar e incluso guardar en una maleta. Esta combinación de fuerza y fragilidad es el concepto principal en torno al que gira la obra, que habla de los seres humanos sin necesidad de mostrarlos. Está concebida como una piel.

Maurice Pefura, Untitled. Exterieur-Interieur Fragment, 2000.
Atelier UY077, Monsuperkilomètre, Dakar, 2018. Fot.: Maurice Pefura.
Maurice Pefura, Untitled. Exterieur-Interieur Fragment, 2000.
Maurice Pefura, Untitled. Exterieur-Interieur Fragment, 2000.

La obra funciona como una performance, en la que la repetición de los gestos empleados durante su realización muestra de un solo vistazo la fragilidad y la delicadeza que caracterizan nuestras vidas, marcadas por acciones cotidianas y documentos ordinarios: recibos de tiendas, etiquetas de agua mineral, billetes de transporte público, entradas de cine, hojas de periódico, boletos de lotería, etc.

A pesar de trabajar en solitario en If You Can’t Swim, Pefura habla incansablemente en nombre de todos, poniendo también de relieve la precariedad de tantas existencias que se dejan llevar, por así decirlo, como mariposas al borde de un tornado.


La tercera etapa del recorrido nos lleva de nuevo a Milán, esta vez en 2024. Nos encontramos en la prisión de San Vittore, la más antigua de la ciudad, ubicada en el centro de la urbe y construida según el modelo panóptico, cuyas premisas e implicaciones trató Michel Foucault.

La Universidad Politécnica y el Pabellón de Arte Contemporáneo (PAC) de Milán han decidido reformar la galería semienterrada del Primo Raggio para crear un espacio dedicado al arte contemporáneo que sirva de punto de conexión e intercambio entre la prisión y la ciudad.

Pefura dirige un taller de varios meses de duración destinado a los presos, cuyo objetivo es crear una obra monumental y adaptable in situ: Gli artisti sono quelli che fanno casino. En esta ocasión, las dimensiones de la obra —que podríamos traducir como Los artistas son aquellos que hacen ruido— son también imponentes, 100 metros de longitud (50 por cada lado) y dos metros de altura, y las técnicas son nuevamente las habituales: acrílico, pliage y collage de trozos de papel de 65×50 cm.

Maurice Pefura, If You Can’t Swim, a cargo de Caterina Grimaldi, Frigoriferi Milanesi, Milán, 2013.
Maurice Pefura, If You Can’t Swim, a cargo de Caterina Grimaldi,
Frigoriferi Milanesi, Milán, 2013.
Maurice Pefura, If You Can’t Swim, Frigoriferi Milanesi, Milán, 2013.
Maurice Pefura, If You Can’t Swim, Frigoriferi Milanesi, Milán, 2013.
Maurice Pefura, If You Can’t Swim, Frigoriferi Milanesi, Milán 2013, vista conjunta. Foto: Nicola Giambelli
Maurice Pefura, If You Can’t Swim, Frigoriferi Milanesi, Milán 2013, vista conjunta.
Foto: Nicola Giambelli
Maurice Pefura, If You Can’t Swim, Frigoriferi Milanesi, Milán 2013. Foto: Consuelo Redaelli
Maurice Pefura,If You Can’t Swim, Frigoriferi Milanesi, Milán 2013. Foto: Consuelo Redaelli

Esta obra, con un impacto poético significativo, podría asociarse a los conceptos de «permeabilidad» y «inversión». A medida que el recorrido avanza desde la entrada hasta el final de la galería, la superficie de los palacios se transforma. Al inicio encontramos una fachada limpia y ordenada en la que progresivamente se percibe la carga de la presencia humana, primero a través de objetos y documentos «externos» (recibos, periódicos, etiquetas, etc.), a continuación de siluetas humanas y, por último, de pensamientos e imágenes escritas o dibujadas en pósit durante el taller. A medida que la obra avanza, la pared parece desintegrarse para dejar espacio a la interioridad de los mensajes.

Una vez más, se han forzado y derribado los límites de la obra. La permeabilidad y la inversión entre lo interior y lo exterior (el espacio interno y el físico, lo individual y lo colectivo, el cuerpo humano y el cuerpo social, la ciudad y la prisión o la ciudad y la obra) consiguen que brote la pietas del ser humano. Como es obvio, en este contexto desaparece toda distinción entre presos, artistas, guardias, profesores, enfermeros, comisarios, psicólogos, abogados, visitantes e invitados.


1999-2019. La relación entre el sujeto y el objeto, lo interno y lo externo, o lo ocupado y lo vacío que caracteriza el arte de Pefura y se expresa a través de un patrón de cuadros similar al de un tablero de ajedrez, viene de lejos. Junto a la voluntad de poner a prueba los límites de la pintura como instrumento de expresión para encontrar un enfoque personal y contemporáneo, estas conexiones representaban ya una parte central de su investigación desde la época en la que el artista, hace muchos años, ponía a prueba la relación entre el cuadro y el marco. El ejercicio se recuperó para la muestra que constituye la última etapa de nuestro recorrido: La Pente, l’Horizon, et le Nous, a cargo de Simon Njami en la Galería MAM de Douala en 2019, en un trabajo elaborado junto a Bili Bidjocka.

Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, prisión de San Vittore, Milán, 2024, particular. Foto: Laboratorio Carcere.
Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, prisión de San Vittore, Milán, 2024, particular.
Foto: Laboratorio Carcere.
Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, a cargo de Diego Sileo, prisión de San Vittore, Milán, 2024. Foto: Laboratorio Carcere.
Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, a cargo de Diego Sileo,
prisión de San Vittore, Milán, 2024. Foto: Laboratorio Carcere.
Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, Milán, 2024, particular. Foto: Andrea Di Franco
Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, Milán, 2024, particular. Foto: Andrea Di Franco
Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, prisión de San Vittore, Milán, 2024, taller. Foto: Laboratorio Carcere.
Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, prisión de San Vittore, Milán, 2024, taller. Foto: Laboratorio Carcere.
Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, prisión de San Vittore, Milán, 2024, diseño preliminar.
Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, prisión de San Vittore, Milán, 2024,
diseño preliminar.

En esta ocasión, el objetivo es abrir un debate sobre la percepción y la noción misma de autor (trabajando en dúo conjuntamente conocido como BBMP) al crear obras con ambas manos y mostrar la individualidad del yo como una creación incómoda, artificial y problemática. Para ello, modificaron el suelo de la galería y lo transformaron en un plano inclinado que no resultaba peligroso, pero sí engorroso.

Maurice Pefura, Limits, 1999, captura de vídeo.
Maurice Pefura, Limits, 1999, captura de vídeo.
BBMP (Bili Bidjocka, Maurice Pefura), La Pente, l’Horizon, et le Nous, a cargo de Simon Njami, Galería MAM, Douala, 2019.
BBMP (Bili Bidjocka, Maurice Pefura), La Pente, l’Horizon, et le Nous, a cargo de Simon Njami, Galería MAM, Douala, 2019.
BBMP, La Pente, l’Horizon, et le Nous, Galería MAM, Douala, 2019.
BBMP, La Pente, l’Horizon, et le Nous, Galería MAM, Douala, 2019.
BBMP, La Pente, l’Horizon, et le Nous, Galería MAM, Douala, 2019, boceto preliminar.
BBMP, La Pente, l’Horizon, et le Nous, Galería MAM, Douala, 2019, boceto preliminar.

«Todo aquello que lleva hacia el ego y el individuo nos empuja contra la pared, en primer lugar porque nos lleva a creer que no podemos hacer nada solos. No es verdad. Existe la posibilidad de encontrar nuevos caminos de salida para volver a construir. A pesar de lo que podamos pensar, las personas tienen dentro de sí la fuerza necesaria para levantarse, reconstruir, reparar, tomar las riendas de su destino y hacer aquello que deseen incluso en las situaciones más difíciles». El nous (en francés) o nosotros que forma parte del título de la muestra de Douala hace referencia a los dos artistas, quizá a Camerún, puede que también a África o, por qué no, incluso a todas las personas.

Según dicen, el aleteo de una mariposa en Japón puede influir sobre la forma o el trayecto de un tornado que se genere en Texas semanas después.
El componente poético es impactante, elementos ligeros y distantes entre sí intervienen en la forma en que la realidad se manifiesta.

Maurice Pefura, Untitled, 2015.
Maurice Pefura, Untitled, 2015.

Lo último que vi en el aeropuerto de Milán en mayo de 2018 antes de embarcar hacia Dakar fue un telediario que me dio una especie de dolor, como delante de un horizonte que se cierra.

Al día siguiente, ya en Dakar, volví a pensar en aquella sensación mientras recorría el «superkilómetro» de un lado a otro, y descubrí con alivio que, desde aquella perspectiva, las noticias italianas resultaban como irrelevantes. Por suerte, el planeta sigue siendo un lugar muy grande. No obstante, para las necesidades de la inteligencia y de la poesía, es esencial que siga existiendo un «más allá». Aquel que aún está por descubrir, por entender, hasta por inventar. El arte, y las otras personas, y este plural del que trata, por ejemplo, el trabajo aquí examinado, son ejemplos de lugares en los que este «más allá» se manifiesta. Dicho de otra manera, son el Japón de nuestro Texas.

Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, prisión de San Vittore, Milán, 2024, taller.
Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, prisión de San Vittore, Milán, 2024, taller.
Maurice Pefura
Maurice Pefura

El observador

Considero que soy una mirada que explora, examina, deconstruye y reconstruye para entender aquello que me rodea. Para mí, dibujar es lo mismo que para otros caminar o respirar. ¿Cómo vamos a comprender el mundo sin tener consciencia plena? ¿Cómo vamos a conocer una cosa sin haber definido antes sus contornos? Dibujar es tomarle el pulso a nuestro contexto y establecer una relación con los tiempos que cada uno necesite para observar, descomponer, recomponer y trazar la realidad en constante movimiento.

Dibujar representaba una forma de dialogar con objetos, paisajes y rostros que no podrían existir fuera de este prisma o esta suerte de traducción que hace que, de pronto, me resulten inteligibles. La distancia necesaria para observar crea una frontalidad salvadora y resulta indispensable para comprender mejor el objeto observado de manera global.

Fue precisamente pintando como me enfrenté al espacio y su compleja relación con el cuerpo, que seguí hasta llegar a la frontera entre dos realidades: el interior, desde el que sentimos, y el exterior, del que formamos parte. La arquitectura era la disciplina perfecta para experimentar con esta dicotomía.

Toda mi obra gira en torno a la dinámica de reunir espacios físicos y mentales, a priori incompatibles, en una búsqueda permanente que representa el hilo conductor de mi reflexión.

Maurice Pefura

Caterina Grimaldi – Biografía

Caterina Grimaldi es una comisaria y galerista italiana. Desde 2012, ha comisariado y promovido la realización de exposiciones individuales e intervenciones a gran escala, entre las que se incluyen: Maurice Pefura, If You Can’t Swim, Frigoriferi Milanesi, Milán 2013; Maurice Pefura, Nos Voyages immobiles, Private View, Milán 2018; Maurice Pefura, Espace-fragment 2 y 3, Caterina Grimaldi Art Gallery, Génova 2021, Maurice Pefura, Points de tension, Caterina Grimaldi Art Gallery, Turín 2021, Maurice Pefura, Gli artisti sono quelli che fanno casino, comisariada por Diego Sileo, Prisión de San Vittore, Milán 2024, Guido Crepax, Piero Macola, Lagune, Istituto Veneto di Cultura, Venecia 2024; Paola Pezza, Case da Ballo, Galería de Arte Caterina Grimaldi, Milán 2025, Maurice Pefura, Corps-fragment, Galería de Arte Caterina Grimaldi, Milán 2025, ReverseLab. A space for contemporary art between the prison and the city, PAC, Milán 2025, Maurice Pefura, Espace-fragment 4, Galería de Arte Caterina Grimaldi, Turín 2025.

Representa a Maurice Pefura y sigue el proyecto UY077 y Monsuperkilomètre desde su primera edición (Dakar 2018), prestando especial atención a la interacción entre la obra de arte y el paisaje urbano y humano.

Ha publicado textos críticos, artículos y entrevistas sobre los lenguajes del arte contemporáneo y sobre cómics en revistas internacionales e italianas como Abitare, Rolling Stones, Pulp libri.

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