Estudios de color en movimiento

Un proyecto para Atlántica de Nicole Franchy

Edward Said definió la práctica de la lectura, la traducción y la creación de imágenes como la constitución de “una geografía imaginativa”. Aparecido por primera vez en su influyente estudio Orientalismo (1978), el concepto de geografía imaginativa alude, en términos generales, a las dimensiones espaciales de la práctica cultural de la formación de identidad, apuntando a la actividad de la representación de espacios, lugares y paisajes a la hora de identificar y posicionar el territorio cultural de cada uno.

Haber vivido en distintos países ha favorecido en mí una amplia reflexión en torno a ideas concernientes a nuestro ser político y a los cambios que dicho ser experimenta al trasladarse de un lugar a otro. Empecé coleccionando material fotográfico y textual de archivo relacionado con la historia, la memoria y el viaje. En fechas más recientes me he orientado al estudio de material relacionado con los sistemas de conocimiento dominantes en la representación y el retrato de la “cultura” de Occidente. El uso del poder en el lenguaje y en la representación de este material continúa plenamente vigente, y encuentro fascinante ir desentrañando y reconstruyendo todo eso en unas construcciones físicas –y también mentales– que he dado en llamar “paisajes asociativos” o “geografías políticas”.

Con ocasión de Estudios de color en movimiento regresé a mis archivos y revisé las descripciones que Alexander Von Humboldt escribió sobre el tono e intensidad del azul de los cielos y océanos de las costas españolas y africanas, comparándolas con las sudamericanas, descripciones que empecé a compilar en 2016, cuando me encontraba investigando en la New York Public Library y en la biblioteca del American Museum of Natural History.

Abordé los textos empleando un método de collage que he ido desarrollando a lo largo de los años, en el que voy extrayendo dibujos, mientras recurro a la memorización para reubicar y desaprender dentro del mismo gesto collagístico. En mi trabajo con las imágenes tiene lugar un distanciamiento y un impulso reconstructivo, un proceso que en fechas recientes he intentado trasladar a obras con texto. Las dos operaciones llevan en sí una suerte de proceso asociativo de naturaleza circular que se explica por mi tendencia a repetir aquellos temas que me interesan. 

En mi trabajo, las anotaciones de Humboldt sobre los tonos de azul de los diferentes océanos, medidos en función de la saussureana paleta cianotípica dieciochesca, quedan sintetizadas en unos diagramas que cubren la imagen en cianotipo de una mujer antillana de color que, en medio de un paisaje de bananos, porta un racimo de bananas, manteniendo el dedo índice delante de su cara, como requiriendo, con ese gesto, el silencio del espectador. El reverso de la pieza es una degradación de 52 tonalidades de azul del cianómetro saussureano, acompañada de superposiciones de los diagramas de Humboldt de los colores del cielo en África, España y Sudamérica, y de una imagen espacial sacada de los archivos de la NASA. 

La composición de la pieza y su título arrojan luz sobre varias visiones derivadas de las descripciones de Humboldt, visiones sobre percepciones y observaciones transitorias, sobre fisionomía, sobre diferencias de tonos de mar y cielo, sobre paisajes definidos por plantaciones de bananas y sobre las formas en las que podemos definir la naturaleza.

Estudios de color en movimiento | Atlántica
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