Atlántica # 58

En un momento en el que las naciones y las identidades nacionales se enfrentan a desafíos intensos, nuestro film, Pornified Homes, examina las constelaciones de la prostitución masculina online, así como la arquitectura transnacional, transmedia e interescalar en la que existen, destapando un urbanismo coordinado de apartamentos de escorts, perfiles online, transformaciones de barrios y reconstrucciones corporales enraizadas en una tradición colonial por la cual los ecosistemas de la Amazonia son confinados y movilizados como elementos exotizados de entornos domésticos, y en los que etiquetas de exóticas de demarcaciones sexualizadas se convierten en el motor de unas redomesticaciones migratorias que confrontan entre sí la emancipación y el sometimiento.


Una de las flores más primitivas existentes en la Tierra, la victoria amazonica, fue de las primeras especies florales en ramificarse a partir del tronco general de la evolución vegetal. Su amplio sistema de hojas flotantes llena la superficie de las masas de agua de la Amazonia, desplazando a sus competidores para asegurarse de que sus raíces colonicen grandes extensiones de suelo no disputado. La falta de luz y movimiento hace que los fondos de los ríos y lagos de la cuenca amazónica acumulen dióxido de carbono, dificultando con ello las condiciones para la vida. Los espinosos tallos de la victoria amazonica conectan las partes flotantes de la planta con sus raíces, transportando el oxígeno necesario para mantener vivo su sistema radicular.


Muchos botánicos ven la reproducción de la victoria amazónica como una rareza barroca y primitiva, pero esa adaptación ha permitido a la planta propagarse por un enorme territorio de la cuenca amazónica (así como por entornos cultivados en zonas tan alejadas entre sí como Brooklyn, Helsinki, Oslo o Miami). La flor dura solo dos días, cambiando de género durante su breve periodo de polinización. Al abrirse por primera vez a la oscuridad nocturna del bosque tropical es de un blanco luminoso y emite una intensa fragancia. Ese despliegue multisensorial atrae escarabajos de la especie cyclocephala castanea, que a menudo viajan transportados por el viento desde lugares situados a más de 200 kilómetros de distancia, trayendo con ellos el polen de lejanas victorias en las que han pasado la noche anterior.



El entorno cálido y acogedor de la cámara de la flor llega a atraer hasta veinte escarabajos. Una vez los escarabajos han entrado en la flor, la caída de la temperatura durante la noche hace que esta se cierre. En ese interior abarrotado y cómodo, los escarabajos encuentran compañeros desconocidos con los que copular.


Inducidos por esa arquitectura de sexo transespecie, los movimientos de los escarabajos liberan el polen que transportaban y la flor es polinizada por un espécimen lejano y divergente genéticamente de victoria amazónica. Al amanecer la flor cambia de género y se vuelve rosa. Las flores permanecen cerradas unas cuantas horas más, pero los estigmas ahora cargados de polen se calientan y atraen a los escarabajos hacia la parte superior de la flor, que solo volverá a abrirse cuando los escarabajos estén bien cubiertos de polen, liberándolos al viento matutino que los transportará a lugares nuevos y distantes donde los genes de su última anfitriona encontrarán nuevas cámaras exóticas y brillantes para el sexo con desconocidos.


La victoria amazónica floreció en Gran Bretaña por primera vez en noviembre de 1849. Joseph Paxton, jardinero jefe de Chatsworth, la hacienda del Duque de Devonshire, diseñó una estufa caliente que llevó a su patrono a ganar la carrera entablada entre científicos para obsequiar a la Reina Victoria con la primera flor victoria amazónica cultivada en el país. Cuarenta mil londinenses vieron en las páginas del Illustrated London News la imagen de Anna, la hija de Joseph Paxton, de pie sobre una gigantesca hoja de victoria amazonica en la Casa de lirios de Chatsworth.


Pornified Homes | Atlántica

La Casa de lirios acuáticos de Kew Gardens se construyó en 1852 como segunda parte de la invención de Paxton. Uno de los principales empeños arquitectónicos del siglo XIX fue diseñar invernaderos que hicieran posible la introducción en los hogares británicos de especímenes sexualizados de remotos territorios coloniales. La fabricación modular permitió incorporar dispositivos sexualizadores de forja en la arquitectura residencial de la clase media-alta.


La palabra clave «brasileño» es la búsqueda número uno en Sleepyboy.com, la web de escorts masculinos más popular de Europa. Creada en febrero de 2000, lo que en un primer momento era la web personal del escort británico Marcus Denton se convirtió en 2003 en espacio publicitario para otros trabajadores sexuales masculinos. Con 686.565 usuarios consolidados que emplean una media de 11 minutos en la web Sleepyboy.com, cada trimestre la empresa incrementa su valor en un 18%. Denton gestiona un holding de exitosos sitios gais —gayscenecams.com, sleepyboyscam.com, http://men4rentnow.com— y de dominios como boyorchard.com, nakedstraightlads.com, gayreview.com, shemaleescortcams.com, nakedstraightlads.com, y silverboys.com. Desde esos sitios dirige el flujo de usuarios de Internet a su propio sitio web sobre estilo de vida, donde lo vemos conduciendo flamantes automóviles o de vacaciones con amantes jóvenes y modernos.


En los últimos diez años Sleepyboy.com ha pasado de ser la web personal que Denton tenía como escort a una plataforma dedicada no solo a mercantilizar colectivamente el sexo, sino a albergar en Londres un urbanismo que funde branding personal con consumo aspiracional.


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Para Rafael, lo que sus clientes buscan al alquilar en Sleepyboy.com los servicios de un escort clasificado como «brasileño» es «sangre caliente». Piensan que los brasileños están totalmente sexualizados. Según Rafael, «Mis clientes creen que los brasileños solo pensamos en el sexo y que no hablamos de otra cosa». A la pregunta de por qué su perfil de Sleepyboy.com es uno de los más visitados, da dos razones: primero, tiene un aspecto joven e inocente, y eso vende (Rafael no es su nombre real, y adoptar el nombre de un arcángel forma parte de su estrategia de branding personal); en segundo lugar, opina que a todo el mundo le gusta la «gente sexi y rica». Rafael lleva tejanos y polos de Armani porque piensa que es lo que hacen los ricos, pero él los lleva muy ceñidos porque así quedan más morbosos. En su teléfono móvil lleva la imagen de su padre, madre, hermanos y del hijo que tuvo de adolescente. Charla constantemente con ellos por Whatsapp. Los quiere, pero los dejó para no quedarse atascado en su antigua vida en Brasil.


Dos años atrás, al cumplir diecinueve años, dejó la pequeña ciudad del centro de Brasil donde había pasado toda su vida. Sus padres son excesivamente estrictos y de fuertes convicciones religiosas. A los trece años comenzó a trabajar de agente inmobiliario, albañil y vendedor de móviles. Ganaba mensualmente 1000 reais trabajando trece horas al día, de los que 700 iban a pagar el alquiler. No podía permitirse salir de fiesta ni siquiera una vez al mes. Inspirado por Tati Zaqui, el día que se iba de Brasil pidió a un amigo que le tatuara en el pectoral derecho el dibujo de la corona imperial británica rediseñada en 1838 para la Reina Victoria. Para celebrar su primer año en Londres le añadió «Veni, vidi, vici», la autoalabanza de Julio César, escrita con caligrafía eduardiana.


En la actualidad vive realquilado en un piso de 50 metros cuadrados en un sótano de Chelsea, donde suele recibir a sus clientes. No ha comprado ni un solo mueble para el piso, pero sí una televisión de pantalla plana y un sistema de sonido. Cuando no trabaja pasa el tiempo con su novia viendo en YouTube el canal Rich Boy in the Middle East de Mo Vlogs. Con 1,4 millones de seguidores, el canal muestra la vida cotidiana de un joven de Dubái y su novia, que dan vueltas en sus lamborghinis y compran prendas caras en inacabables y refrigerados centros comerciales.


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Al llegar a Londres Rafael vivió en un piso grande compartido con muchos otros escorts. Su negocio le obliga a estar conectado, aunque no demasiado, con sus competidores. Cree que la vía para emanciparse de la economía de clase obrera brasileña es rodearse de gente rica. Para él, la auténtica política de emancipación está en el negocio inmobiliario. Pronto cumplirá los requisitos para acceder al alquiler de un piso grande, lo que le permitirá dejar la prostitución y, en lugar de ello, realquilar habitaciones a jóvenes escorts brasileños. 


El perfil de Bruno en Sleepyboy.com lo presenta como un hombre brasileño disponible para encuentros sexuales remunerados en su piso. Bruno creció con su madre y hermanos en una favela de Rosinna. De niño su madre lo llamaba «Bambam», como el personaje infantil, dulce y a la vez fuerte, de Los Picapiedra. A los catorce años se trasladó a Río de Janeiro y decidió tatuarse el apodo en el antebrazo.


Vivió dos años en las calles de Río. Entrenando en las barras paralelas de los gimnasios callejeros e inspirándose en un primo musculoso fallecido, comenzó a esculpir su cuerpo. Llevaba tatuados en diferentes partes del cuerpo los rostros de su madre y sus hermanos como forma de salvar la distancia con las personas amadas. Era ya un buen bailarín cuando una organización religiosa se lo llevó a un refugio para niños donde vivió una temporada y aprendió guitarra y percusión. Una vez que se encontraba bailando en el carnaval, alguien le invitó a trasladarse a Londres, donde contrajo matrimonio con una abogada británica con la que se comunicaba usando el Google Translate hasta que, con su ayuda, Bruno aprendió inglés. Hablar inglés le abrió muchas oportunidades, y Bruno empezó a bailar en el club spin flow de Heaven. Cuatro años después los vídeos de Bruno bailando alcanzan millones de visitas en YouTube, y le invitan con regularidad a bailar en discotecas de Hamburgo e Ibiza.


Bruno usa un móvil para comunicarse con sus clientes británicos y alemanes, otro para almacenar y escuchar la música que usa cuando baila, y un tercero reservado para comunicarse por Whatsapp con sus amigos y parientes en Brasil. De esa forma, clientes sexuales, danza y seres queridos habitan esferas independientes.


Sobre sus clientes explica: «A los británicos y alemanes les encantan los brasileños; piensan que sabemos vivir la vida y que somos bellos y morbosos. Mis clientes quieren que les explique mis tatuajes, que les hable de mi vida en Río… Les encanta llevarme a sus casas, les hace creer que su vida es más divertida, más sexi».     


Bruno vive con su perro Eros en un piso pequeño situado en la parte trasera de un elegante edificio de Kensington. Necesita vivir en una zona céntrica y prestigiosa de Londres pues eso contribuye a que sus clientes se sientan cómodos. Está convirtiendo su piso de 28 metros cuadrados en lo que llama «un escenario pornografiante». Hace un año colocó un pedestal junto a la ventana. Ahora usa la lavadora como plataforma para saltar desde ella a una esterilla de tatami, y avanzar después lentamente hasta acabar apoyado contra la pared. Ha instalado ya un sistema de sonido. Las luces y cámaras vendrán después.


La de Bruno es una sociedad construida para permitir a sus clientes de Reino Unido y Alemania introducir morbo en su cotidianeidad. Es un complejo montaje a base de compartimentos que se mantiene en pie gracias únicamente a teléfonos independientes, tatuajes y a unos interiores teatralizados que junto con muchos otros están reprogramando barrios céntricos y prestigiosos de Londres en redes de pornograficación transnacional de la vida cotidiana.   


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El centro de Londres, explicado tan a menudo como el núcleo de un gobierno globalizado y de orientación post-estatal, sostiene un ecosistema de sombríos patios traseros y degradadas viviendas en sótanos. Se trata de un urbanismo transnacional que no está hecho de bloques, calzadas y edificios institucionales, sino del desplazamiento y la posterior sexualización de unos seres humanos carentes de poder económico que se lleva a cabo mediante la pornograficación, por vía de la proyección online, de sus existencias offline.


La creación colonial de una geografía de centro y periferia podría ahora estar dando paso a una coexistencia estratificada en la que la arquitectura de lo correcto, la que aloja bufetes de abogados, viviendas opulentas y sedes corporativas, acoge una arquitectura de otredad de patio trasero, escondida y sexualizada.


Es posible que nunca hayamos sido globales. Habitamos la forma en la que las constelaciones transnacionales resuelven sus interconexiones. El urbanismo que hoy vivimos bien podría buscarse en la manera en que se unen nuestras pieles, sms, Whatsapps, deseos, seres queridos, interiores domésticos, interacción con desconocidos y sistemas de sonido.


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CRÉDITOS

PORNIFIED HOMES: A Meditation on Exoticism and Identity via the World of Male Escorting

Un proyecto de Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Un encargo de la Oslo Architecture Triennale 2016: After Belonging.

INVESTIGACIÓN: Andrés Jaque, Paola Pardo, Roberto González, Laura Mora, Julie Klovstad, Michael Nathan

DIRECCIÓN DE ARTE Y CINEMATOGRAFÍA: Jorge López Conde & Eduardo López & Elena González

CON LA COLABORACION ESPECIAL DE: Carlos Magdalena, Bruno Santos, Marco da Silva, Rafael Montes

VOZ: Elizabeth Sanjuán